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Entrevista con Rian Johnson

18/04/2007

En esta ocasión reproducimos íntegra, gracias a la inestimable ayuda de Versus Entertainment, una entrevista concedida por el director de BRICK, Rian Johnson... Todo un lujo.

LAL: ¿Cómo solías describir Brick cuando buscabas financiación para la película?

Rian Johnson: Simplemente decir que “es una película de detectives, pero ambientada en un instituto” no expresaría lo que hace de la película lo que es. Así que cuando describía la película les hablaba del material en que nos basamos, novelas de Dashiell Hammett y la tradición del cine negro, explicando que intentábamos hacer una película de detectives seria y honesta, no una comedia o pastiche en un instituto.

LAL: Probablemente más de una persona te habrá dicho “lo capto, es como Nancy Drew o los Hardy Boys”.

RJ: Exacto. Escribí el guión justo al acabar la universidad hace siete años y cuando empecé a enseñarlo era el momento del boom de películas de instituto. Así que la gente pensaba que esto era “una película de instituto con un giro” y lo leían muy entusiasmados, pensando que sería como American Pie o similar… lo que obviamente no es.

LAL: Ahora que la película está terminada y está ganando premios en muchos festivales, ¿cómo se la describes a la gente?

RJ: Tengo el lujo de no tener que expresarla verbalmente. (risas) Básicamente queríamos hacer una película clásica de detectives. La razón por la que la ambientamos en un instituto era alejarnos de toda la imaginería de tipos con sombrero que pueblan este tipo de films. Esto ha sido realizado tantas veces y tan bien que realmente una vez que lo vuelves a utilizar, todo se convierte en una imitación. Adoro las películas de cine negro pero la idea de la copiarlas no me resulta atractiva. Brick no se ambienta en un instituto para acercarnos a ninguna teoría retorcida postmoderna o para hacer un comentario al margen del género; lo está para no tener que realizar una aproximación que pudiera resultar rancia al género. Luchamos con el reto de ¿cómo hacemos una película de género que sea actual?. Y esta fue la extraña aproximación que decidimos. (risas)

LAL: Cuando dices “detective”, todos pensamos en Bogart y en gabardinas.

RJ: Esa es la pátina que se ha creado sobre el género a lo largo de los años. Pero, claro, algunas de mis películas favoritas de todos los tiempos son de detectives.

LAL: ¿Cuales son tus películas favoritas?

RJ: Muchas… fui a una escuela de cine, así que hay una serie de películas clásicas... como las de los grandes directores, como Hitchcock o Fellini... En términos de películas detectivescas, no estoy tan especializado en ellas como la gente podría asumir por el hecho de haber realizado una película de detectives. Las que mejor conozco son clásicos mayores. El halcón maltés debería contar como una de mis películas favoritas de todos los tiempos. El sueño eterno, con Faulkner adaptando la novela de Raymond Chandler, es una grandísima película. James Cain tiene algunas adaptaciones estupendas como la versión clásica de El cartero siempre llama dos veces.

Lo que me llevó a la idea de embarcarme en una película de este género y que me introdujo de alguna forma a la literatura de Hammett, es la película de los hermanos Coen, Muerte entre las flores. Esta película está muy inspirada en dos novelas de Hammett, Cosecha roja y La llave de cristal. Vi la película durante mi formación en la escuela y me enamoré de ella. Investigué en profundidad las fuentes en las que se inspiraba y leí casi todas las novelas de Dashiell Hammett en un mes. Conectaron conmigo de una forma que no esperaba, y me animaron a escribir Brick para traer una interpretación de ese mundo a mi vida cotidiana.

Otra película de los Coen, una de sus mejores, El hombre que nunca estuvo allí, se dibuja desde la literatura de Cain, de la misma manera que Muerte entre las flores lo hacía desde la de Hammett, con una aproximación única en un género clásico.

LAL: ¿En qué momento tuviste la primera visión de conjunto; la inspiración para contar esta historia, con este estilo, como tu primera película? Estuviste en una escuela de cine, habías escrito guiones…

RJ: Cuando salí de la escuela no tenía ningún contacto en la industria; ningún tipo de conexión. No soy la clase de persona que es buena para esas cosas, no sé como venderme a mí mismo. Pero sabía que quería hacer una película. Era todo lo que deseaba hacer. Fui uno de esos chicos raros que han estado haciendo peliculitas desde los 12 años. Pensé que la mejor manera para hacerla era escribir un guión que yo quisiera realizar, que se pudiera hacer por muy poco dinero, y enseñárselo a la gente que conociese hasta encontrar a la persona que pudiera ayudarme a hacerlo.

Fue un proceso muy largo; me llevó seis años. Encontraba gente y luego se iban; encontraba dinero y también se marchaba; diferentes actores entraron y salieron del proyecto. Puedes hablar con cualquier director independiente que quiera hacer su primera película y casi siempre ocurre de la misma forma. No es fácil. Fue un camino muy largo. Finalmente, todo funcionó de la mejor manera posible, tuvimos la mejor combinación posible de gente y la mejor manera de conseguir el dinero... la forma perfecta de hacer la película.

LAL: ¿Cómo te llegó finalmente la financiación? ¿y hasta que lo hizo, pensaste en hacer la película de otra manera, reescribiendo el guión o rodando en HD para hacerla más barata?

RJ: La financiación se hizo en base a amigos y familiares. Nos apretamos el cinturón e hicimos la película con el menor coste posible para rodarla en 35mm. Luego pasamos el sombrero a los amigos y familiares y algunos de ellos se convirtieron en productores ejecutivos de la película. Pudimos rodarla con muy poco dinero porque teníamos un muy buen equipo técnico y un conjunto estupendo de actores. En esos seis años de preparación pude saber exactamente como quería rodar la película y que necesitaba para hacerlo. Mi director de fotografía, Steve Yedlin, es uno de mis mejores amigos. Lo conozco desde la escuela y tuvimos todo el tiempo del mundo para planificar el rodaje. Este fue uno de los factores más importantes que hicieron posible que pudiéramos rodar la película con tan poco dinero.

El rodaje fue sobre ruedas. Duró 20 días, lo normal en películas de este tamaño; pero nadie que trabaje a este nivel te dirá que es fácil. Son muchas horas seguidas de trabajo intenso. Al mismo tiempo las sensaciones del equipo eran positivas y todos sabían en que dirección estábamos llevando la película.

Rodamos la película en San Clemente, que es un precioso pueblo costero, aproximadamente a una hora de distancia de Los Ángeles y muy cerca del sitio donde me crié. Filmamos en la escuela a la que asistía de pequeño. Esto se convirtió en una ventaja para nosotros, porque al conocer la zona, si en algún momento teníamos problemas con alguna localización, rápidamente podía proponer otra al equipo.

El instituto debía tener un look específico, con grandes espacios abiertos. Lo construimos todo para dar a Brick un estilo más cercano visualmente a Chinatown que al cine negro clásico de callejones oscuros. Lo ambientamos en sitios abiertos, lugares que te pillan desprevenido y que normalmente no asociarías con una sensación de amenaza.

Cuando estaba en la fase de planificar visualmente Brick, veía muchas películas de Sergio Leone. En ese sentido, la película probablemente debe más al western que al film noir. El instituto y las localizaciones en San Clemente se prestaban para rodar en ese estilo.

LAL: También has cogido sus encuadres, como en la persecución y en cómo termina…

RJ: Claro. La escena en el parking es como un duelo entre Brendan y el coche.

LAL: El personaje de Brendan es interesante ya que en pantalla parece algo escuálido físicamente pero a pesar de eso está claro desde el principio que no dudará en usar la fuerza. Esto recuerda a Bogart, ya que no era el típico hombre duro, pero que cuando reaccionaba te dabas cuenta que era mucho más de lo que aparentaba.

RJ: El casting de Brendan era complicado, probablemente sea la parte más crucial de toda la película. Era imperativo encontrar alguien de quien no esperarías ciertas cosas, necesitaba poder mezclarse entre la gente en una fiesta o parecer que perdería una pelea y luego sorprenderte y tumbarte en medio minuto.

Necesitaba proyectar esa sensación que Bogart daba y es aquí donde intentamos replicar las películas de Bogart. Evité que Joseph y el resto del reparto viesen películas de Bogart u otros clásicos del cine de detectives. Todos sabíamos que esos elementos estarían con nosotros meramente por el tipo de película que estábamos haciendo. Haber seguido esa dirección podría haber salido muy mal fácilmente, es decir, con adolescentes haciendo imitaciones de películas clásicas…

Tuvimos mucha suerte encontrando a Joe para interpretar a Brendan. Entendió completamente el material sobre la marcha. El lenguaje en la película es muy específico y peculiar, y creo que el lo interpretó de una manera única y efectiva.

Joseph es también músico y abordó los diálogos como si fuesen letras de canciones. Lo cual tenía un montón de sentido para mí, ya que muchas de las palabras que dice son crípticas. Sin duda no es como la gente habla hoy en día. Así que la forma de hacer los diálogos inteligibles era encontrar lo que era bonito de ellos, la musicalidad, el ritmo y el flujo.

Era físicamente perfecto para el papel y es un actor espectacular que se toma su trabajo muy en serio. Trabajo muchísimo por la película y de muchas formas marcó el nivel, incluso para mí, en la cantidad de dedicación y trabajo que invirtió en hacer Brick.

LAL: Si no vieron películas, ¿el reparto hizo alguna clase de preparación, como leer novelas de Hammett?

RJ: Si, les dije a todos que leyeran a Hammett. Y si que vimos algunas películas, pero no El Halcón Maltés y las de género negro. En Brick hacemos referencia a ellas ya que por entonces este tipo de lenguaje se manejaba muy bien, el diálogo se decía de una manera que ya no se utiliza.

Para modelos en la interpretación tuvimos que buscar referencias en el período antes de que el realismo se pusiera de moda, ya que no hay nada realista en el diálogo de la película. Una de las primeras cosas que descubrimos es que si coges este diálogo e intentas interpretarlo de forma realista, no funciona. Es como meter un tomate en una caja de cerillas, no está hecho para encajar. El diálogo de Brick es de un estilo abandonado hoy en día y que casi ningún actor había empleado antes. Para que viesen como otros lo hacían antes vimos películas de Billy Wilder, Luna nueva o Cantando bajo la lluvia, películas que nunca pensarías tienen que ver con el estilo de Brick.

LAL: Ya que los personajes no están caricaturizados, los personajes adolescentes parecen propensos al crimen y la pasión. Hay mucha intensidad emocional, parece que tengan mucho en juego.

RJ: Una vez le preguntaron a Hammett si Sam Spade [el personaje que él creó] estaba basado en algún detective en particular. El contestó que no, está basado en lo que a cada detective real le gustaría imaginarse ser. Eso es más o menos análogo a la relación de nuestra película con un instituto real; no es como el instituto, pero es como parece.

Cuando estás en el instituto las cosas no parecen tontas o fútiles. Muchas series o películas sobre el instituto lo muestran de una manera condescendiente, de la perspectiva de alguien que creció y está en el mundo. Una vez abandonas el instituto es fácil olvidar como una vez estuviste totalmente metido en su lógica. Cuando estás allí tu cabeza está totalmente encajada en ese microcosmo, es tu mundo y es un mundo en el que hay que sobrevivir. Las cosas parecen, si no de vida o muerte, muy importantes y míticas. La gente a la que conoces y las dinámicas de las relaciones parece híper-realistas. Intentamos resumir eso aquí. El nivel de intensidad de Brick iguala el nivel de intensidad que, creo, muchos de nosotros sentimos en el instituto.

LAL: ¿Cómo fue que conseguisteis un reparto tan bueno? Muchos de los actores tienen muchos años de experiencia y tu protagonista ha crecido en la pantalla.

RJ: Si, muchos de ellos han estado en los sets desde que eran muy jóvenes. Son veteranos, lo que hizo mucho por el ambiente de trabajo ya que son maduros y profesionales. Me asustaba muchísimo ya que, como director primerizo, nunca había trabajado con actores profesionales antes. Ésa era la gran incógnita. Estaba seguro con mis habilidades visuales y del lenguaje. Al final, trabajar con actores fue el elemento que más disfruté, el proceso creativo de trabajar el guión con ellos y mi constante asombro a lo que pueden hacer. Era algo que nunca había experimentado.

Tuvimos una gran directora de casting, Shannon Makhanian. Ella se enamoró del proyecto mucho antes de que tuviéramos el dinero para hacerlo. Adoraba el guión y trabajó en el proyecto casi dos años antes de cerrar la financiación persiguiendo a la gente perfecta para cada papel. Era fácil encontrar actores que físicamente eran buenos para un personaje, pero es mucho más complicado encontrar actores inteligentes y con talento que entendieran el material y el lenguaje. Los actores o lo pillaban o no.

LAL: ¿Cómo conseguiste la química que se desprende en la pantalla entre Joseph con Nora y Emilie, respectivamente?

RJ: El tiempo de ensayos que pasaron juntos sirvió para que se conocieran bien el uno al otro. Joe y yo trabajamos bastante para conseguir el tono y la forma de hablar de Brendan. Cuando sentimos que habíamos conseguido algo que nos gustaba empecé a traer a los actores, uno por uno, para que trabajaran con él y se sintieran seguros con nuestra aproximación a los personajes.

El otro aspecto fue afrontar los personajes desde el punto de vista de la historia, en vez de pensar “ésta es la femme fatale, aquí está la pequeña joven que se metió en problemas”. El material es su propio mundo.

LAL: ¿Algo de la película es remotamente autobiográfico?

RJ: Oh, no, que va, en absoluto. Yo nunca he sido tan “cool” (risas)

LAL: ¿No te metías en peleas?

RJ: En absoluto, y si lo hubiera hecho, me habrían pegado una paliza.

LAL: ¿Como se unieron las cosas en la sala de montaje? Después de haber preparado y visualizado la película durante tanto tiempo, ¿Fue fácil el proceso de montaje?

RJ: Fue interesante, porque el proceso de montaje fue muy íntimo. Monté Brick yo mismo. Lo hice en Final Cut Pro, en un Mac, en mi dormitorio. No tuve un ayudante, o una oficina a la que ir. Fue parecido a un proceso de escritura; Podía levantarme y trabajar en la película cuando quisiera porque estaba todo allí mismo en mi ordenador.

El primer montaje de la película se ensambló muy rápido, pero se redefinieron bastantes cosas luego. Tenía que encontrar el ritmo de cada escena, y fueron muchas cuestiones las que entraban en juego. Probablemente pasamos más tiempo enseñando los distintos montajes y preguntando a los amigos que pensaban sobre ellos, que en realizarlos físicamente. Trabajamos mucho en hacer más inteligibles algunas tramas que se habían vuelto obtusas. Historias como las de El halcón maltés o El sueño eterno son complejas y retorcidas; parte de su encanto está en que por momentos el público está intrigado, sin saber exactamente que pasa, pero todas las piezas están ahí, y encajarán perfectamente. Siguen una línea, reteniendo alguna información, procurando que la gente se quede dentro de la película y activamente siga la historia figurándose cual es el misterio.

LAL: ¿Era el primer montaje significativamente más largo?

RJ: Aproximadamente entre 10-13 minutos. También he hecho algunos cortes desde el pase en Sundance, pero así es la naturaleza de la película; la escritura de Hammett es muy afilada y limpia, directa al grano. Había escenas que funcionaban bien, pero a las que si se le quitaban una o dos líneas que aunque estaban bien podían ser superfluas, funcionaban mucho mejor.

LAL: ¿Tenías fe en ser seleccionado en Sundance?

RJ: [Risas] ¡Ohhh! ¡No tenía confianza en nada! Ni siquiera sabía si gustaría a alguien… Estaba sorprendido y emocionado cuando nos llamaron de Sundance y mucho más cuando fue el pase y obtuvo tanta atención. La gente la amaba o la detestaba. Caló en la gente como algo único, y esa es mi clase favorita de película, una que intenta hacer algo un poco diferente.

LAL: Tras Sundance estás acudiendo a otros festivales a lo largo del mundo. Pero ¿cuál es el siguiente paso tras este proyecto que te llevó años completar?

RJ: ¡Hora de hacer la siguiente! [Risas] Tengo una idea sobre una película de timadores de la que estoy terminando de escribir el guión. Si todo sale bien será mi siguiente película y trabajaré con mucha gente que estuvo en Brick. Sea cual sea mi siguiente proyecto toda mi energía irá en asegurarme de que sea una experiencia tan buena para todos como lo ha sido Brick.

NOTA DEL EDITOR
Esta entrevista ha sido cedida para su publicación por Versus Entertainment y agradecemos personalmente a Alberto Sestayo, responsable de prensa y comunicación, su amabilidad a la hora de facilitarnos la misma.



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