El cineasta Raúl Ruiz, que goza de reconocimiento internacional desde principios de la década de 1980, ha demostrado ser uno de los directores más apasionantes e innovadores de los últimos años, habiendo aportado mayores dosis de diversión intelectual y experimentación artística que cualquier otro cineasta desde JEAN-LUC GODARD.
Abriéndose paso a machetazos por entre el celuloide con sonidos e imágenes bien afilados, Ruiz es un guerrillero que asalta sin concesiones las preconcepciones del arte cinematográfico. Este prolífico creador (con un escalofriante currículo de más de 50 películas realizadas en veinte años) no se adscribe a ningún estilo cinematográfico particular. Ha trabajado en 35mm, 16mm y vídeo, para la gran pantalla y para la televisión europea, en películas de ficción y en documentales.
La carrera de Ruiz empezó en el teatro de vanguardia, en el que, desde 1956 hasta 1962, escribió más de 100 obras. Aunque no dirigió ninguna de estas producciones, hizo sus pinitos en la realización cinematográfica en 1960 y 1964 con dos películas que no llegó a terminar. En 1968, con el estreno de su primera película finalizada, TRES TRISTES TIGRES (1968), Ruiz, junto con MIGUEL LITTIN y ALDO FRANCIA, se situó en la cresta de la ola del cine chileno. Siendo un activista de izquierdas que apoyó el gobierno de Salvador Allende, Ruiz se vio obligado a huir de su país tras el golpe fascista de 1973. Exiliado en París desde entonces, ha encontrado una plataforma para sus ideas en la televisión europea. Su primer gran éxito en este continente llegó con La hipótesis del cuadro robado (L’Hypothèse du tableau volé, 1978), una intrincada película en blanco y negro adaptada de una novela de PIERRE KLOSSOWSKI y construida a la manera de cuadros vivos que narra la enigmática historia de un cuadro del siglo XIX desaparecido.
Ruiz, influenciado por la tradición fabulista que impregna gran parte de la literatura latinoamericana (GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, JORGE LUIS BORGES y ALFONSO REYES son influencias que ha reconocido), es un poeta de imágenes fantásticas cuya filmografía oscila sin esfuerzo entre los terrenos de la realidad y la imaginación. Las técnicas de este creador de atrevidos juegos intelectuales cuyas reglas no cesan de cambiar son tan variadas como el propio cine: componen un repertorio de extraños ángulos y primeros planos wellesianos, apabullantes puntos de vista subjetivos, deslumbrantes colores y tramas laberínticas que se construyen toma a toma siempre un paso por delante del espectador.
Dice mucho de Ruiz la diversidad de sus influencias, tan originales como él mismo: además de adaptar a Klossowski, ha sido inspirado por FRANZ KAFKA para realizar La Colonia Penal (1970), recreación chilena del relato En la colonia penitenciaria. También se ha inspirado en Racine con BÉRÉNICE (1983); en Calderón con MÉMOIRE DES APPARENCES (1986), basada en La vida es sueño; en Shakespeare con RICHARD III (1986); y también en ROBERT LOUIS STEVENSON, cuya ISLA DEL TESORO adaptó al cine en 1985. Dos de sus mayores influencias son ORSON WELLES (cuyo Fraude es un precursor de La hipótesis del cuadro robado) y el cine de Hollywood de serie B (ROGER CORMAN participó como productor ejecutivo en Le Territoire, de 1981). Al igual que Godard (a quien Ruiz cita como influencia temprana y que también bebió del cine de serie B), Ruiz no establece diferencias entre el «arte mayor» de Racine o Calderon y el «arte menor» de Roger Corman. Por desgracia, las películas de Ruiz son difíciles de encontrar, aunque las pocas que se hallan disponibles manifiestan el genio que caracteriza toda su obra.
FILMOGRAFÍA
2003: Ce jour-là
2002: Les âmes fortes
2000: La comedia de la inocencia (La comédie de l'innocence)
2000: Combat d'amour en songe
1999: El tiempo recobrado (Le temps retrouvé)
1998: En brazos de mi asesino (Shattered image)
1996: Généalogies d'un crime
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